Querido diario...

viernes, 23 de marzo de 2018

R E P E A T



Fuera de mi vida. Ayúdame a borrar esta sensación de conformismo que me invade al pensar que ya nada es lo mismo. ¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para darme cuenta de la redundancia en la que vivo? Mi cabeza me vierte todas esas sensaciones una y otra vez, cada día un poco más, ahogándome sin piedad ni escrúpulos en un mar de estúpidos pensamientos que no hacen más que reprimirme; y yo, paralizada por su frío choque contra mis viejos pedazos recién cosidos, lo único que hago es resignarme y entregarme a mi mente retorcida y exageradamente masoca. Y aquí mismo, en un atisbo de lucidez una noche cualquiera, me encuentro con el ansia de querer volver a cuando mi cuerpo se convertía en primavera con un solo roce. Podría intentar volver a sentir florecer aquellas sonrisas, tachar los naufragios con boli negro y verter encima toda la tinta en un intento desesperado de que mis demonios se apiaden de mí y me dejen salir a la luz para dejarme llevar y volver a llenarme de otra cosa que no sea el éxtasis momentáneo al que solía llamar felicidad. Dejar de escuchar aquella canción en mi mente y empezar a gritar que sí que puedo, que sí que quiero. Que me quiero a mí, libre y guapa, sin miedos y sin luces que me sigan por las noches. Esto es un adiós, veneno. Esto es un he vuelto para quedarme.
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