Querido diario...

jueves, 22 de octubre de 2020

¿Cómo me alejo de mí?

Escribo esto para mí. No tengo muy claro cuál será el fin, tampoco cuándo ha sido el principio, ni qué rumbo debo seguir. No tengo muy claro por qué he de escribir qué se me pasa por la cabeza, como si arrancarme los pensamientos fuera una opción válida a la hora de reorganizar mi vida. Quizás he estado tanto tiempo escapando de mí, que ahora ya no sé ni cómo empezar. Siempre me he preguntado muchas cosas, demasiadas tal vez, pero nunca he hecho todo lo posible para conseguir las respuestas. Mi cabeza construía un muro lleno de reproches, uno encima de otro, hasta que cedió (o cedí) y se me vino el mundo encima. Todos y cada uno de ellos llovieron sobre mí; y yo, indefensa ante mis propios ataques, aguanté el impacto en silencio… Hasta que no pude más. Y fallé. Pero no solo me fallé a mí, sino a los que me acompañaban. Y lo que no puedo soportar es el silencio. El silencio oscuro y macabra que me recuerda que soy una cobarde, que no he sabido enfrentarme a una situación que yo misma he creado, que he perdido en mi propia batalla, y que nadie lo sabe. Fingir, fingir, fingir que está todo bien, que sigo siendo la misma de antes, que estoy feliz de ser quien soy y orgullosa de lo que hago. Fingir, fingir, fingir que lo tengo todo controlado, que estoy conforme con la persona en la que me he convertido.

Y todo esto ¿para qué?¿Para que nadie se entere de que soy una cobarde egoísta que se calla todos y cada uno de sus sentimientos para no herir a nadie? ¿O más bien para no herirse a sí misma? ¡¿Y ahora qué?! Eh, ¿ahora qué hago? No puedo dar marcha atrás, no puedo avanzar, estoy estancada en una situación que yo misma he creado, me he acorralado yo solita en una esquina, y ahora mismo no tengo ni fuerzas ni ganas de buscar una salida. Porque no hay una salida sin daños colaterales, no hay una salida sin dañarme a mí. Pero en realidad, ¿qué más da? Si ya me estoy volviendo loca de tanto hablar conmigo misma, de tanto darle vueltas al mismo pensamiento, ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿qué es lo que quiero? ¿qué es lo que creo que quiero? Y así, van pasando las horas, los días, las semanas… y sigo sin saber qué hacer, sin saber cómo actuar, sin saber a quién acudir. No necesito acudir a nadie, pero tampoco puedo acudir a mí. Yo ya estoy perdida. 

Y lo sabía antes de nada. Sabía que esto no iba a funcionar. Y aún así, seguí. Seguí porque estaba a gusto, porque me sentía querida, porque tenía una vida, una rutina, una persona que me apoya, me anima, me quiere. EGOÍSTA. No has formado una vida sola, has involucrado a una persona en ella, una persona que te adora y haría lo que fuera por ti, y no saber apreciarla joder. No la mereces, y aún así sigues buscándola, porque la echas de menos, ¿o echas de menos tu vida con ella? Aún después de todo sigues siendo la misma puta egoísta que hace un año. No mereces nada de lo que te pueda ofrecer, pero lo aceptas. Y así hasta hoy, sabiendo que tienes que frenarlo, pero ¿¿¿¿¿¿cómo?????? Antes lo tenía tan claro y ahora lo veo demasiado oscuro para que quepamos todos. Necesito alejarme del foco del problema, pero ¿cómo me alejo de mí misma?

Share This

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Designed By Blogger Templates